El equipo de futbol del estado acaba de ganarle a las Chivas. No pasa nada, estaba en el presupuesto. Pero hablemos de cuando fui a Morelia y anexos. Y es que me gusto bastante.
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Morelia tiene todo. Es una ciudad bonita, con historia, con bonitas mujeres (en un sondeo rápido) y un buen equipo de futbol. Que si el narco y que no se qué… bueno, si lo comparamos con Mexicali están más o menos al tiro, así que no me molestaría tanto.
Llegamos el sábado en la tarde-noche, ese día nos salimos del hotel (después del partido Chivas-pumas) a conocer un poco y comer algo. Y así sin casi planearlo alcanzamos el “turibus de leyendas”. Y QUE TURIBUS. El mejor que hemos tenido. Mejor que los de Zacatecas o Querétaro que han sido de los más completos.
El guía hablaba “bonito”, tenia carisma y cuando hablaba ponías atención. Nos conto un poco de historia de la ciudad, mezclado con leyendas tan bien contadas, que lo que pagamos por el tour se me hizo muy barato, hubiera pagado el triple. A parte que el ambiente que se hizo en el tour fue muy bueno, todos cooperamos y el viaje fue divertido. Fue como a las 10:30 de la noche, la ciudad sola y con las leyendas con un toque de “terror” le dieron al viaje un toque especial.
Después de perdernos un rato en la ciudad porque mi papá no sabe seguir mis instrucciones, regresamos al hotel a dormir. Al día siguiente desayunamos temprano y salimos a Patzcuaro. Ese domingo fue una pérdida de tiempo. Patzcuaro tiene el título de “Pueblo mágico”, pero de mágico no le encontré nada, supongo que es porque no eran fechas, tal vez si hubiéramos ido el 2 de noviembre mi impresión hubiera sido diferente. También visitamos Janitzio. Que lo único que me gusto es que era un pueblito en una pequeña isla con los tradicionales botes pesqueros de mariposa. Pero tampoco lo disfrute. Comida malísima, subida que no valía tanto la pena y en general un pueblo algo feo. También nos dijeron que hace unos 30 años era diferente, más tradicional y demás. Pero bueno, son las épocas que me tocaron ir. Ni dulces buenos pude comprar, y los viajes en lancha hasta la isla se me hicieron eternos, sin mencionar a la familia súper enfadosa que venía a lado mío.
Ese mismo domingo regresamos a San Luis Potosí y así termino el viaje por Michoacán.
Wonka.


